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lunes, 19 de abril de 2010

Fringe - Repaso al 2x18 "White Tulip"

Los secretos, los recuerdos, el pasado... Hacer lo inimaginable por recuperar lo que perdimos. Y sus consecuencias.



Como todo capítulo de Fringe, éste empieza con un inicio impactante. Los pasajeros de un tren mueren justo después de que todas las luces se apaguen, haya un destello azul y un hombre con gabardina aparezca en el vagón. Sólo sucede en ese vagón concreto y el descubridor del crimen es un joven carterista que sube al tren cuando el hombre que, aparentemente ha provocado todo, se baja.


El equipo Fringe se presenta en el lugar de los hechos. Peter ya está empezando a notar raro a su padre, Walter, que minutos antes de acudir allí ha escrito una larga carta a su hijo para contarle la verdad. Olivia calla ante los comentarios de Peter, y todo sigue su curso. Descubren que todas las baterías de los aparatos electrónicos se han descargado e intuyen que tiene que ver con lo sucedido. Después también sabrán que a los viajeros les ha pasado algo similar, es decir, sus células se han descargado de energía. Por otro lado, consiguen imágenes del sujeto sospechoso y, tras algunas averiguaciones, Olivia da con su identidad.

Se trata de un profesor, un astrofísico, que trabajaba para el MIT (Massachusetts Institute of Technology).  Su nombre: Alistair Peck. En su domicilio encuentran un montón de fórmulas en papeles esparcidos por toda la casa. Según cuenta Walter, lo que está haciendo Peck es tratar de modificar la teoría de la relatividad de Einstein, de forma que pueda viajar en el tiempo. Mientras registran, Peck se presenta en la casa, y Walter se da cuenta de que consigo mismo está provocando el efecto de la Jaula de Faraday. En palabras de Walter, lo que Peck hace es establecer una "coraza para crear un bolsillo temporal alrededor de su cuerpo". Es decir, el tipo se ha auto-operado para conseguir ese efecto y poder viajar en el tiempo. Y en cuanto Walter lo explica, ¡plof!, Peck desaparece. Lo que permite estos viajes en el tiempo es que Peck toma energía, ya sea de aparatos o personas, en fin, cualquier cosa que la tenga, y así puede viajar. Eso fue lo que provocó la muerte de todos los pasajeros del vagón en el que apareció.


Todo vuelve a comenzar en el tren, aunque con pequeñas variaciones. Si la vez anterior Peck se bajó del tren sin decirle nada al carterista, esta vez le dice que siente que tenga que volver a pasar por esto (ver los cadáveres). La identificación de Peck se produce también de manera distinta (porque toca el pasamanos al bajarse y obtienen sus huellas, y de paso también descubren que trabajó para la NASA) y así todo vuelve a terminar en su piso. Allí se producen más cambios. Olivia encuentra una foto de Peck con una mujer y experimenta un déjà vu mientras investigan. Peter hace un comentario bastante curioso: afirma haber leído que los déjà vus se producen cuando estás donde tu destino te marca que estés. Esta vez Peck no se presenta en su domicilio y la investigación continúa.

Olivia, Peter y Walter visitan el MIT y hablan con una antigua compañera de Peck, que les pone al tanto de los estudios que Peck estaba llevando a cabo sobre viajes en el tiempo y sobre quién es la mujer que aparece en la foto. Se trata de Arlette, la prometida de Peck, que murió hace un año en un accidente de coche. Además de esto, Astrid descubre que su teléfono móvil todavía está siendo usado y que la señal proviene del MIT, donde Peck tiene un laboratorio. Lo que intuyen los fringitos es que Peck pretende viajar en el tiempo hasta el día en que su prometida murió para salvarla. Con estos datos, Walter se ofrece a acudir a hablar con él y Broyles lo permite.


La conversación entre ambos científicos es simplemente genial. Walter advierte a Peck de las consecuencias que tendrá lo que quiere llevar a cabo, y Peck le dice a Walter que está todo calculado para que no haya muertes. Tiene pensado aparecer en medio del campo, de forma que no tomará energía de la gente y, por tanto, no dejará "sin carga" las células de nadie. Sin embargo, Walter sigue insistiendo y, para evitar ser escuchado en lo que va a contarle a Peck, corta la comunicación vía micro que tiene con el exterior. Walter le confiesa a Peck lo de Peter (lo sabe un montón de gente menos el más interesado, tiene narices) y dice también que desde que "secuestró" a Peter cree en Dios y está esperando una señal, un tulipán blanco, para saber que ha sido perdonado por jugar con el universo, aunque Peck sostiene que Dios es la Ciencia. En mitad de la conversación, el FBI irrumpe, ya que todas las alarmas se habían disparado cuando Walter cortó la comunicación, y entonces Peck aprovecha para desaparecer.

Ahora Peck está en su casa y el FBI listo para actuar, acabando con él si es preciso. Antes del intento del FBI de acabar con su vida, Peck tiene entre manos un sobre dirigido a Carol Bryce, la mujer del MIT con la que Olivia y compañía hablaron, y consigue volver a desaparecer justo a tiempo. Ha cumplido su propósito: aparecer el día de la muerte de Arlette, así que ahora sólo le queda salvarla. Consigue alcanzarla en su coche, pero el accidente se produce de igual modo y los dos mueren. Walter tenía razón, hay consecuencias.

Un año después de la muerte de Peck, es decir, en el presente, Carol Bryce aún conserva el sobre que Peck había dirigido a ella. Dentro del sobre hay otra carta, dirigida a Walter Bishop, que Carol decide enviar.


Walter está escribiendo su carta a Peter, la mete en el sobre... y la echa al fuego. Peter llega a casa con el tocadiscos de Walter arreglado y le pregunta si todo va bien, a lo que Walter contesta que sí y evita la conversación con su hijo. Cuando Peter se va, Walter se percata que han echado unas cartas por debajo de la puerta, entre ellas la de Carol o, más bien, la de Peck. En su interior hay un papel con un tulipán blanco pintado...

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